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Fiestas


Por septiembre Torres celebra sus fiestas patronales en honor de Jesús de la Columna. Esta festividad hunde sus raíces en el siglo XVI, aunque entonces era muy distinta a la de ahora: se llamaba "Fiesta de los Mozos" y se celebraba en honor de la Virgen de la Cabeza. Consistía fundamentalmente en la celebración de una corrida de toros en la plaza del pueblo, para lo que se cercaba el recinto a modo de coso taurino. Terminada la lidia los mozos procedían a vender la carne y la piel del toro, y el dinero recaudado lo entregaban para el sostenimiento de la cofradía de la Virgen de la Cabeza. 

El componente piadoso de la fiesta, la devoción por la Virgen de la Cabeza, se fue perdiendo con el paso del tiempo a la vez que era reemplazado por la devoción de Jesús de la Columna, imagen que, por otro lado, los torreños veneraban con gran fervor desde el siglo XVIII por los novedosos milagros que a ella se le atribuían. 

La secular devoción que también se remonta al siglo XVI es la del Cristo de la Veracruz, figura que en Torres siempre estuvo relacionada con la sequía. A él se encomendaba la población cuando la falta de lluvias amenazaba con la pérdida de cosechas y la consiguiente aparición de hambrunas. Por ello era muy frecuente sacar en procesión de rogativas la imagen de este Cristo. Era una talla -ya desaparecida- realizada en madera de sauce por el entallador Juan de Reolid en 1554. En la veneración de esta imagen tiene su origen la actual "Fiesta de los Jornaleros". 

Según la tradición oral, en un año de fuerte sequía unos jornaleros intentaban labrar la seca y agrietada tierra, y tuvieron que dejar su trabajo porque era imposible realizarlo en aquellas condiciones. Acordaron recurrir al Cristo de la Veracruz que tantas veces les había socorrido, pero para sacarlo en rogativas necesitaban un dinero que no poseían. Fue así como decidieron recorrer todas las casas del pueblo recogiendo todos los donativos que pudieran darles lo mismo en dinero que en especies. Con lo recaudado por fin les fue posible sacar al Cristo. Nada más salir la imagen del templo el cielo se cubrió de nubes. Era una situación que la milagrosa imagen ya había provocado en otras ocasiones, pero ahora, cuando deciden volver a entrarla en vista de que la lluvia se había iniciado, el Cristo quedó inmóvil impidiendo a los jornaleros, por más fuerza que empleaban, introducirla en el templo. 

Actualmente la fiesta se celebra todos los años el domingo más próximo al 20 de mayo. Es sufragada por los propios torreños y de ella se encarga un grupo de cuatro personas que son nombradas cada año, los denominados "hermanos del señor".

 

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